E ACABO DE TOPAR con los siguientes videos en YouTube. Mi amigo Beto hizo el favor de avisarme. Están ahí por razón del lanzamiento del Völkerball. Los vi uno por uno. Están desordenados. Me dio igual. Ya no hay prisas ni motivos grandilocuentes para verlos presuroso y de inmediato como en los lanzamientos de antaño.
Lo que fue, ya no es.
Al azar, vi este video. Al terminar de verlo, me di cuenta que mi alma había vuelto a ser feliz y a sentir una emoción apasionada, y una pasión emocionada, durante seis minutos y cincuenta y nueve segundos.

Noté que la garganta me ardía, por haber gritado/cantado la canción anterior. Algunos videos después, comencé a ver este. A los pocos instantes me sorprendí en un llanto vacío, amargo y desolado, mientras cantaba la letra completa de esta canción. No lo pude evitar, ni contener, ni cortar hasta que terminó el video. Ni siquiera recuerdo cuándo había sido la última vez que lloré. Muchas cosas desfilaron por mi mente.

Y finalmente, con el alma aún estrujada, vi el siguiente video en calma, inmóvil, únicamente observándolo. Al paso de los segúndos volví a sentir aquella emoción de hace años, de ser un fanático que no entiende razones, y entrega su alma a "algo" a cambio de la felicidad que le proporciona y dejé que esa sensación me envolviera. Volví a oler la fragancia de la vida, porque la vida existe cuando la dedicas a algo, y a la vez ese algo vive por ti.

Por un momento, con esos tres instantes, diversos, pero entrelazados entre sí por una esencia y una profundidad que tal vez sólo yo comprenda, volví a ser el de antes. O mejor dicho, el de antes de antes, cuando por mis venas corría fuego.
No sé qué ha ocurrido. No sé por qué ahora todo es tan diferente. Tal vez todo ha cambiado. O tal vez yo lo he hecho. O tal vez nada ha cambiado y todo es tan igual que siempre, que la vida ya no es vida, y la muerte es tan solo una salida de emergencia.
Lo que fue, no será.