S ESTRESANTE VIVIR EN MÉXICO. Pero no lo digo por la inseguridad de las calles. Hay ejemplos, que más bien parecerían historias de terror.
Hoy en día, si una novia despechada te acusa de violación, irás a parar a la cárcel aproximadamente un año, en lo que duran los procesos legales (gracias a nuestra eficiente burocracia), y al final o de plano te sentencian injustamente, o te liberan, pero el año a la sombra, y la experiencia de haber conocido y convivido con "nuevas amistades" (como el cuajináis, el sabroso, la tartamuda, y etc.), nadie te los quita.
Si una mujer asegura que el hijo que tiene, es también hijo tuyo, y no permites que te analicen el ADN, ya sea porque tomas como absurda tal afirmación, o por la razón que sea, automáticamente pasas a adquirir los compromisos legales del padre de la criatura, sea hijo tuyo o del mesero de algún antro arrabalero, para tooooda la vida.
O la bien sabida situación de que en caso de un divorcio, la gran señora lleva todas las que ganar, y el marido enclenque y baboso, todas las de perder. Le quitarán hasta los calzones en pensiones mensuales (con el argumento de sostener a los hijos), de las cuales, la ex señora y nueva soltera tomará seguramente al menos una porción, para gastarla en asuntos no precísamente concernientes al desarrollo de sus hijos. Queda a la imaginación a dónde van a parar esos billetes.
Si para evitarte lo anterior, prefieres no casarte y nomás arrejuntarte y crees que ya la libraste con tan sabia y habilidosa reflexión, pos te equivocas. Al cuarto año de arrejuntados, la arrejuntada pasa a obtener los mismos derechos de una esposa en plena forma. Y antes era al sexto año, pero ya le hicieron su descuento y lo dejaron al cuarto año. Aquí habría que aplicar la misma técnica que ejercen los que arrendan propiedades: como a determinado tiempo los inquilinos pasan a tener derechos sobre la propiedad, los desalojan antes que el plazo se cumpla. Así que cuando ya corra el tercer año de arrejunte, habrá que poner pies en polvorosa.
Entonces, creerás que lo mejor será mantener un laaargo noviazgo, cada quien en su respectiva casa. Si es así, te voy a contar lo siguiente. Hace algunos años asistí a una boda, pero yo no conocía a los novios. Durante la fiesta, pedí referencias acerca de la pareja. Me enteré que ya llevaban poco más de siete años de noviazgo, y que hasta apenas un par de meses antes de la boda, el novio había dado por terminada la relación. Resulta que la novia, conocedora de las surreales leyes mexicanas, amenazó al novio con demandarlo bajo el concepto de "provocar pérdida de tiempo", el cual es válido, según me comentan, a partir del séptimo año de noviazgo. La respuesta del novio fue obvia. Yo estaba en su boda.
De manera que pareciera que ya no hay trinchera. Hay que decidir entre los males, el menor. Pero ten cuidado. A la hora de elegir a "la mujer de tus sueños" intenta que no tenga el mismo temperamento (y de ser posible, que tampco tenga el mismo físico), que la famosa mataviejitas. Peor aún si es muy celosa y le gusta armar discusiones a cada rato. Seguramente los pleitos, y los madrazos, con lámparas, planchas, sartenes, ollas y cucharones incluídos, estarán a la orden del día. Pero eso sí, tendrás que ir a comparecer con tu par de ojos morados, media cabellera arrancada y contusiones generales, porque la ley te va a hacer pagar el haberte defendido de tan frágil y cariñosa mujer.
Estas leyes, y otras (mas las que están por venir) francamente parecen impulsadas y aprobadas por cavernarios. Todas ellas, no manifiestan por ningún lado la intención de igualdad, si no de castigo y sometimiento, pero esta vez, para el otro género. Pasaron el peso de la balanza de un lado para el otro. Es tan estúpido dejar las cosas como estaban, que hacer lo que han hecho. Hoy en día, es peor ser hombre en México, que ser inmigrante ilegal en Estados Unidos.
Y todo, porque la clase política ha comprendido que el nuevo factor de poder en la sociedad mexicana radica en las mujeres, y quieren ganar sus votos, sobornándolas con leyes estúpidas.
Es entendible todo ese rollo de la liberación femenina. Pero esta no significa un sometimiento masculino. También es entendible que las mujeres quieran estar donde los hombres han estado y hacer lo que los hombres han hecho. Qué bueno. Háganlo. El tiempo ya pondrá a cada quien en su lugar, como ya ha sucedido en otras partes del mundo.
Por ejemplo, en Estados Unidos, donde las mujeres están en su rollo de la liberación desde aproximadamente hace cien años, los más recientes estudios estadísticos y sociológicos arrojan que se ha invertido el proceso, es decir, que ahora cada vez más mujeres estadounidenses prefieren hacerse cargo de las labores de la casa, que las de oficina y demás. Es una sociedad que ya ha caminado esa senda, ya probó la experiencia, y concluyó que era una tontería, y ahora se burlan de sus madres y sus abuelas, y no saben en lo que estaban pensando.
Pero México, no pertenece al primer mundo, si no al último. De manera que ahora vienen estas tendencias como si fuera la punta de lanza de la humanidad. Pero pasa lo mismo que con las tecnologías que recién nos llegan, y queremos tenerlas a como dé lugar, con los ojos brillosos y el rostro deslumbrado, cuando en realidad esas mismas cosas en otras partes del mundo, son un desecho.
¡Como México no hay dos! (bendito dios).