A COMENZADA LA SEGUNDA MITAD del siglo pasado, en los centros nocturnos más nice de Acapulco, Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y otros lugares, las estrellas eran personalidades como Yolanda Montes "Tongolele", Lilia Prado, Amalia Aguilar. Y entrados los 70's, Lyn May, La Princesa Lea, Olga Breeskin, etc.
Pareciera que ese mercado ha sido desaprovechado; que la oferta se ha extinto, pero no es así. Actualmente, quienes ocupan el lugar de aquellas night queens son vedettes como Ninel Conde, Maribel Guardia, Lorena Herrera, Niurka Marcos o Sabrina Sabrok.
Son estas personas quienes han redefinido el concepto de Vedette. Es decir, las vedettes actuales no cantan pero hacen como que cantan, no bailan pero hacen como que bailan, no actúan pero hacen como que actúan. En esta tendencia, podríamos incluír también a personas como Víctor Manuel Resendez Nuncio, mejor conocido como Latin Lover, y a Alfonso de Nigris.
De todos los anteriores ninguno tiene ninguna habilidad en particular. Seguro tampoco se saben la tabla del tres, pero montan shows donde la oferta de elementos artísticos son un cínico pretexto para mostrar sus carnes.
Por lo mencionado, a partir de este post podemos entender como Vedette a alguien que aparenta (algo) para poder sobrevivir.
En otra faceta del Vedettismo se puede identificar a personajes como Enrique Guzmán o "Coque" Muñiz. El primero, una antigua estrella musical ahora más allá de la decadencia, y el segundo, un simple "chambitas". Ambos con shows cómicomagicomusicales y que seguramente por las noches dan clases de macramé y los domingos venden pozole. El Vedettismo es entonces producto de la falta de talento y mediocridad de personajes wannabe. Sin embargo, no es exclusivo del medio del espectáculo.
También en la sociedad en general hay vedettismo. Por ejemplo, en las escuelas los maestros hacen como que enseñan y los alumnos hacen como que aprenden, pero todos nos damos cuenta que los catedráticos lo son, por no haber encontrado un mejor trabajo, y los estudiantes se revuelcan en la ignorancia porque la educación les importa un rábano, al grado de resultarles lo mismo estudiar derecho que agronomía. En las oficinas, los empleados hacen como que trabajan y los jefes hacen como que controlan las situaciones, y todos sabemos que los burócratas —jefes y empleados— son solo zánganos con sueldo.
El Vedettismo es una industria. Es el método de fingir y aparentar más utilizado por la sociedad para sobrevivir, y por lo tanto, el más fácil. El vedettismo parece ser la moneda de cambio más aceptada.
Quienes se apartan del vedettismo se encuentran con una seria dificultad para las relaciones interpersonales a pesar de ser partidarios de la honestidad. Tiene gran mérito que una prostituta se asuma como tal, y no pretenda aparentar ser integrante de la comunidad de la vela perpétua y de la rodilla ensangrentada. O la teibolera, que sabe que no es más que eso, sin intentar ser la prometedora estudiante que México espera. O quien ha decidido no inscribirse a la universidad y se asume honestamente como una persona sin instrucción, y no pretende engañar a los demás inscribiéndose a un curso de inglés para aparentar que pretende superarse académicamente. Y mil ejemplos más. Asumirse ante uno mismo y ante los demás como quien se es, posee mérito y valor: what you see is what you get.
El de l@s vedettes, es uno de tantos espectáculos en este gran escenario que es el mundo.
Pero el show debe continuar.