ASADA LA MEDIA NOCHE hace algunos días atrás, salí de mi casa rumbo al Oxxo con la intención de comprar chucherías para ver dvd's. Al subirme al carro, vi que sobre la banqueta iba un wey con una playera con esta imágen:
A primera instancia pensé que no había visto bien, pero el caso es que no había error. Muse es generalmente desconocido en Tuxtla Gutiérrez, y de los pocos que lo conocen, casi nadie será Fan (en toda la extensión de la palabra). Encendí el carro y comenzó a sonar Butterflies and Hurricanes y como lo manda la biblia, le subí todo el volumen. Le di la vuelta a la manzana y en la esquina intercepté a la misma persona, quien obviamente escuchó la canción. En la esquina siguiente está el Oxxo así que ahí me estacioné, bajé, entré, agarré mis chucherías y fui a la caja a pagar. Mientras eso sucedía di un vistazo a la calle y vi nuevamente a la persona, parado en la puerta, con una expresión en el rostro de duda sobre si entrar y decirme algo sobre Muse o no.
Ser Fan de Muse es complejo. No así, serlo de otra agrupación, en donde si platicas con tus colegas fans, la charla invariablemente terminará pareciéndose a un programa de chismes de espectáculos. Ser Fan de Muse implica abanderar filosofías y ser activista de algunas creencias específicas, pero eso sí, desde una perspectiva seria y objetiva. Es casi lo mismo que pertenecer a una organización secreta. Y por eso deberíamos tener un código de identificación, como en la milicia en el campo de batalla: si esta persona se hubiera atrevido a entrar y hubiera dicho Thunder, yo habría respondido Flash.
O algo así.
Y luego, sin más, probablemente lo habría invitado a la casa, a ver el directo de Glastonbury o el Reading del 2006, y le habría enseñado los gifs que cargo en mi Walkman, sobre todo el del épico showscreen del coro de Knights of Cydonia y varias cosas más.
Seguramente nos habríamos pasado un buen rato platicando e intercambiando opiniones conocimientos, "pruebas", y propias aportaciones sobre el sistema bancario estadounidense, el Patriot Act, la masonería, el fraude del calentamiento global, el armageddon, la conspiración mundial, y claro, también sobre la maravilla que es el Kaos Pad, la genialidad —lo juro— incomparable de Matthew Bellamy (vocalista, guitarrista y pianista de la banda), y el release en febrero de Wembley. Habría sido así, porque solo a los museros nos importan todas esas cosas en conjunto y por el simple placer de compartir la —muy nuestra— afición por Muse.
Pero eso no sucedió. Pudo más nuestra mútua desconfianza sobre el real fanatismo por Muse, y el temor de ser tomados, uno por el otro, como locos.
Tal vez la próxima vez, sí suceda.
Y para rematar, y habiendo ya mencionado el directo de Wembley —mítico foro deportivo inglés—, donde Muse tocó para ciento cincuenta mil almas museras en dos noches consecutivas, he aquí la probadiiiita que se nos ha dado del próximo dvd:
C'mon Wembleyyyyy!!!